Perder un empleo es una situación difícil, pero es importante conocer los derechos que amparan a los trabajadores en caso de despido. Dependiendo de las circunstancias, un despido puede ser declarado procedente, improcedente o nulo, con consecuencias distintas para el empleado y la empresa. En esta entrada, analizamos los principales aspectos legales de los despidos y qué hacer en cada caso.
Tipos de despido y sus consecuencias
- Despido procedente: Se produce cuando la empresa acredita una causa justificada, como bajo rendimiento, faltas disciplinarias graves o razones económicas. En estos casos, el trabajador no recibe indemnización, pero sí el finiquito correspondiente.
- Despido improcedente: Ocurre cuando la empresa no puede justificar el despido o no ha seguido el procedimiento legal adecuado. El trabajador tiene derecho a una indemnización o a ser readmitido.
- Despido nulo: Se declara nulo si se demuestra que la causa del despido vulnera derechos fundamentales (por ejemplo, despidos discriminatorios o de mujeres embarazadas). En este caso, la empresa debe reincorporar al trabajador y pagarle los salarios dejados de percibir.
Pasos a seguir tras un despido
- Revisar la carta de despido: Debe indicar las causas y fecha del despido.
- Solicitar el finiquito: Este documento refleja los pagos pendientes, como vacaciones no disfrutadas o pagas extra.
- Consultar con un abogado: Un especialista en derecho laboral puede analizar si el despido es legal y asesorarte sobre una posible reclamación.
- Presentar demanda si procede: El trabajador tiene 20 días hábiles para impugnar un despido improcedente o nulo.
Si has sido despedido y crees que no ha sido justo, contar con el asesoramiento de un abogado laboralista es clave para defender tus derechos y obtener la mejor solución posible.